Son los conductores, no los coches

Convivencia y civismo, Economía, Sociedad Agosto 23rd, 2007

Accidente de cocheCada vez que la Dirección General de Tráfico comunica las cifras de muertos en carretera, oímos voces que claman por imponer limitadores de velocidad de serie en todos los vehículos. Argumentan que, si no se puede circular por ninguna vía española a más de 120 kilómetros por hora, ¿a cuento de qué fabricar y comercializar coches en el mercado español que superen o incluso dupliquen ese límite de velocidad? La idea más ingeniosa en la línea de limitar mecánicamente las velocidades máximas no recuerdo a quien se la escuché, pero venía a proponer algo así como la combinación del limitador de velocidad con un mecanismo GPS que detectara la velocidad máxima de la vía por la que circulas y, por mucho que apretaras el acelerador, no pudieras superar el límite marcado.

Y es que cada año, cada puente, cada Operación Salida y cada Operación Retorno, observamos impasibles una auténtica sangría de muertes por accidentes de tráfico. Cada año mueren más personas en carretera de las que ha matado el terrorismo etarra en toda su historia. Y nos dicen siempre que las causas de los accidentes de tráfico son siempre las mismas: velocidad, alcohol, distracciones.

Visto así, parece lógico que personas sensatas aboguen por incorporar limitadores de velocidad de serie en los vehículos comercializados para circular de forma habitual por las carreteras españolas, y protesten por la negativa en bloque de la industria automovilística ante esta medida que, consideran, salvaría vidas.

Egocrata escribe hoy sobre este tema, con los datos suficientes como para poder llegar a la conclusión de que la instauración de los dispositivos de limitación de velocidad no reundarían en un impactante descenso de la mortalidad en carretera, debido a que su eficacia es máxima en autopistas, vías estas que ya cuentan con medidas de seguridad superiores a la media de las carreteras españolas y además no es donde se producen la mayor parte de los accidentes, que tienen lugar mayoritariamente en carreteras convenciales y vías urbanas, donde el limitador mecánico de velocidad no llegaría siquiera a intervenir.

Es por este motivo, entre otros, que yo me inclino más por las medidas destinadas a concienciar y a sancionar a quien incumple la ley, que por instaurar elementos mecánicos que impidan su incumplimiento. Considero totalmente innecesario obligar al sector automovilístico a introducir mayores costes de producción en aras de la seguridad, si esta “seguridad” no va a redundar precisamente en eso, en el aumento de la seguridad de todos. No me entendáis mal: estoy totalmente a favor de la obligatoriedad de introducir 4 air-bags y barreras antivuelco, por poner un par de ejemplos, pero únicamente porque está demostrado que estos mecanismos ayudan a salvar vidas. En el caso del que hablamos, si el limitador de velocidad no va a contribuir a reducir las muertes en carretera, ¿para qué? Por no decir que esto lo único que conseguiría sería incentivar el negocio de los talleres mecánicos que desactivarían estos mecanismos y los volverían a activar en la pre-ITV, con lo que la efectividad de una medida generalizada tiende a cero.

Sin embargo, visto los colectivos con mayor impacto en la mortalidad en carretera, ¿por qué no limitar el acceso de los jóvenes a los vehículos de alta cilindrada? Esto ya se está haciendo con las motocicletas: desde los 14 a los 16 puedes conducir motos de hasta 49cc (con la popular licencia LCC), de los 16 hasta los 18 puedes conducir motos de hasta 125 cc (con el carnet de conducir A1); cuando te sacas el carnet de clase A, durante los dos primeros años, sólo puedes conducir motos hasta 600 cc (no es que sea un acceso a la potencia muy escalonado, pero es algo…). O instalar reguladores de velocidad en los coches durante los dos primeros años de experiencia, que se puedan desactivar progresivamente, incorporados en la revisión de la ITV. Son un par de propuestas que van en la línea de lo aventurado por Juanlu entre otros, pero que creo que podrían ser más efectivas que la incorporación del limitador mecánico de velocidad de serie a todos los vehículos.

Como decía, prefiero las medidas que apuestan por concienciar a los conductores (que una cosa es que se hagan y otra muy distinta el cómo se hagan, y que esté a favor de estas medidas de concienciación implica también una evaluación de la efectividad de las diferentes campañas con vistas a mejorar el impacto: hacer campaña sí, pero hacerla bien), y también por la sanción a los infractores, esto es, multas y retiradas de carnets cuando corresponda, por mucho que los colectivos de automovilistas se quejen del afán recaudatorio de la administración. ¡Estaría bueno que la acusación del afán recaudatorio tenga el efecto de no penalizar al infractor! Hay quien critica los radares, pero yo creo que no es que haya demasiados: es que no están colocados en los lugares oportunos: no tiene sentido minar de radares cada dos kilómetros unas vías con siniestralidad baja; y, en cambio, en carreteras secundarias en las que se producen más accidentes por adelantamientos forzados, excesos de velocidad en curvas y cambios de rasante, etc. no se contemplen medidas disuasorias como los radares o los controles.

El carnet por puntos es otra medida que, en principio y al igual que los radares, estaba destinada a disuadir a los conductores de la tentación de pisar en exceso el acelerador, y parece que funcionó durante los primeros meses, pero ahora ya ha perdido su efectividad pues la pérdida de los puntos ha dejado de de asustar a los conductores más temerarios (si es que alguna vez les asustó la posibilidad de perder el carnet de conducir, cosa que me sorprendería). Estoy firmemente convencida de que hay todo un colectivo de gilipollas al volante a los que, si les hubieran hecho un psicotécnico mínimamente riguroso, no los dejaban sacarse el carnet de conducir en su pxxx vida, porque son un auténtico peligro en potencia.

Se habla también de la formación cívica y de educar a los niños desde el colegio en educación vial. Para no repetirme, copiaré lo que ya dije en una ocasión anterior: se insiste machaconamente en la necesidad de enseñar a los niños educación vial en los colegios e institutos, con el fin de prepararles para que sean unos conductores y peatones cívicos y evitar accidentes en el futuro. Son ganas de pasar a los colegios y los profesores toda la responsabilidad de la que los padres dimiten. De padres incívicos, hijos incívicos.

Recientemente el RACC publicaba un informe que delataba que los niños diferencian perfectamente los comportamientos adecuados en la vía pública de aquéllos que representan un peligro para la seguridad. Los niños se chivaban de que sus padres corren exceden con frecuencia los límites de velocidad, hablan por el móvil mientras conducen, no respetan las señales de circulación, ¡e incluso incitan a los pequeños a saltarse las reglas! Un dato que me llamó la atención es que los padres suelen cruzar a menudo los semáforos en rojo, con sus hijos de la mano, al grito de “¡Corre, corre!.

Los niños saben perfectamente lo que está bien y lo que está mal en la carretera. Lo que significa que la educación vial que se imparte actualmente en los colegios, funciona. Lo que habría que montar son unos cursos para padres irresponsables, para enseñarles a educar a sus hijos en vez de echarles la culpa a los profesores. Son los padres los que necesitan clases de educación vial y cívica; y lo que los niños necesitan son ejemplos cotidianos positivos.

Si los propios padres inculcan a sus hijos que no pasa nada por saltarse las normal al volante, luego no pueden echarse las manos a la cabeza cuando los chavales hacen el loco con el ciclomotor, o porque las autoescuelas no les enseñen a conducir correctamente: en clase te enseñan a manejar el coche, a interpretar las señales y a conocer las reglas. Para obligarte a respetarlas, ya está la DGT con sus multas. Si te pillan. O con sus anuncios sobrecogedores, que pagamos todos.

Y sí, por supuesto: corregir los problemas de señalización incoherente o deficiente, y puntos negros de las carreteras también debería ser una medida prioritaria en las políticas destinadas a reducir la mortalidad en los accidentes de tráfico. Y quitar los quitamiedos que cada año mutilan a cientos de motoristas en las carreteras españolas. Tampoco podemos olvidar la responsabilidad de las autoescuelas en la formación y en la habilidad al volante de los conductores.

En definitiva, creo que es necesario un replanteamiento integral de la situación, en lugar de la instauración de medidas mecánicas que no pueden suplir la falta de sentido común.

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10 comentarios en “Son los conductores, no los coches”

  1. Simio dijo:

    Ninguna medida es eficaz al 100% por si sola. Una convinacion inteligente de todas seria la solucion. Educacion, Represion de los que incumoplemn las normas, Mejorar las carreteras, limitar la velocidad etc…

    Respecto a los limitadores de velocidad ya existen y se utilizan en determiandos vehiculos obligatoriamente:

    En el Boletín Oficial del Estado del 3 de Diciembre de 2.005 se ha publicado el Real Decreto1417/05, relativa a la instalación y utilización de dispositivos de limitación de velocidad en determinados vehículos de motor. La norma establece la obligatoriedad de llevar instalados el limitador de velocidad los siguientes vehículos (además de los que en la actualidad lo llevan obligatoriamente

  2. Maripuchi dijo:

    En EEUU, cuando un vehículo lleva más de dos coches detrás formando caravana, la ley le obliga a apartarse para dejarles pasar. Para ello, cada x kms hay una zona en la que se puede salir para dejar pasar al resto de vehículos.
    Así se evitan las caravanas …

    Pero claro, quién soy yo para decirte a tí lo que tienes que hacer…. deja que yo me tome dos copas … bla bla bla….

  3. Carletrix dijo:

    Son las personas hombre, son las personas. Ante los peligros el hombre ha desarrollado la capacidad de evitarlos. Pero claro, ahora en estos tiempos de deslizar la culpa hacia otro (estado) se impone buscar a los coches, a la escuela, a la carretera y por extensión al estado de los problemas de los muertos en carretera. En tu análisis sobre los muertos en la carretera tocas todos los puntos posibles y que sin duda podrían mejorar este problema. Pero, requiere tiempo, más de los cuatro años que permite una legislatura. Ahora, otro signo de estos tiempos, se requiere inmediatez. Por ejemplo, que hay pederastas, pues creemos un hospital-cárcel-psiquiátrico, como Sarkozy.

  4. Manuel dijo:

    No estoy en contra de ninguna de las medidas represivas que se llevan a cabo para castigar las infracciones de tráfico.

    Pero me pregunto ¿No tiene el Estado alguna responsablidad cuando hay un 40% de las carreteras en mal estado? ¿Los puntos negros están suficientemente vigilados por los radares? ¿Son acertadas las campañas publicitarias de La Dirección General de Tráfico? ¿Son de calidad las autoescuelas y tienen algo de democrático los prohibitivos precios de las clases de prácticas?

    Mi respuesta a todas esas preguntas es que creo que no.

  5. af dijo:

    De acuerdo con Manuel. Me hace gracia lo de “la manía de echar la culpa al Estado”. Si alguien dice que el Estado no está cumpliendo sus funciones correctamente en esta cuestión, no hace más que decir la verdad. Yo, desde luego, lo mantengo, como lo mantienen las principales asociaciones de automovilistas e institutos de investigación.

    De la misma manera que creo que los obreros de la construcción tienen responsabilidad personal en los accidentes que sufren, por no usar las medidas de seguridad que teóricamente se ponen a su alcance, pero también creo que hay condicionantes demasiado fuertes que les impulsan a no exigir que les permitan usar esas medidas; de la misma manera, digo, creo que los conductores tienen una elevadísima responsabilidad personal en los accidentes en la mayoría de las ocasiones, pero el Estado debería dedicar los medios de todo tipo necesarios para mantener en buen estado las carreteras.

    Un saludo.

  6. Simio dijo:

    Carletrix se contradice: Por una parte dice que …estos tiempos de deslizar la culpa hacia otro (estado) se impone buscar a los coches, a la escuela, a la carretera y por extensión al estado

    Por otro dice que se requiere tiempo, más de los cuatro años que permite una legislatura ¿El estado no ha tenido tiempo?

    Desde luego que entre todas las variables que intervienen para que se produzca un accidente hay muchas que dependen del “estado” otras por el contrario dependen de las personas. El problema de “echar las culpas” al estado o al gobierno es porque los gobiernos y los partidos se presentan a las elecciones como solucionalotodos y terminamos creyendonoslo, asi cuando vemos que no esta todo solucionado, les echamos la culpa a ellos.

  7. enhiro dijo:

    A mí me gustaría saber las muertes por Km o desplazamiento de este año y del anterior, para saber si el desdcenso de la mortalidad se debe realmente al carné por puntos o al euribor. Yo al menos, este año en Sevilla me he encontrado en julio los peores atascos del año, un día detrás de otro. Y para aparcar parecía que estábamos en febrero y no en julio. Sólo se ha notado el descenso de vehículos ahora, durante la segunda quincena de agosto. Me da que muchas familias no tienen dinero para irse de vacaciones.

  8. Carletrix dijo:

    Hola Simio, no me contradigo. Confundes Estado con gobierno. El Estado es algo que subyace a los gobiernos. Un gobierno puede favorecer el tráfico con determinadas medidas que sólo son útiles cuando son mantenidas y reforzadas con el tiempo, con un Estado que independientemente de su signo político las mantiene. Pero, desgraciadamente o afortunadamente los gobiernos tienen marcos de actuación de 4 años que ovbiamente no son suficientes para arreglar todas las cosas.
    ¿Crees que en cuatro años se educa a una generación en normas viales?
    Yo no sé, pero cuando me pongo al volante puedo maldecir una carretera o a la lluvia o a la nieve, pero echo una mirada para detrás, veo la cara de mis hijos y reduzco la velocidad. En definitiva nosotros somos el último eslabón de esta cadena y tenemos que ser el más fuerte.
    Claro, que su tú te crees que todo lo que se promete se puede cumplir…

  9. AM dijo:

    Son los conductores inútiles e irresponsables. Es el Estado (gobierne quién gobierne) por no mantener en perfecto estado las vías! Pero… pagamos justos por pecadores! Señores gobernantes: Métanse el Carnet por Puntos y sus multas por donde les quépa!!!
    Solo saben expoliarnos y criminalizarnos!!!
    Mas ayuda y formación al conductor!! No tanto radar y helicópteros de la Guerra de las Galaxias!

  10. Simio dijo:

    Carletrix se perfectamente cual es la diferencia entre estado y gobierno. El problema es que si desciende el numero de muertos o accidentes, le falta tiempo al ministro o al director general de turno para ponerse una medalla y decir ¡Miiren que bien lo hacemos!

    Si aumenta el numero de siniestros la culpa es de los conductores o del mal tiempo. Es logico que la gente culpe al gobierno si las cosas van mal.

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