La balcanización de… ¿Europa?

General Junio 3rd, 2005

Una pregunta flota en el aire: ¿Debe continuar el proceso de ratificación de la euroconstitución? En mi opinión, sí, debería continuar el proceso tal como estaba planificado. Que dos países, por importantes que sean, hayan tumbado el texto, no debería ser motivo para nbo darles a los países que quedan su oportunidad de pronunciarse. Si admitimos que hay países más importantes que otros, vaya mierda de unión, con perdón.
No sería justo, además de muy poco práctico: si los burócratas de Bruselas hicieran un parón en el proceso para veisar el texto, y continuar después desde el punto en que se quedaron (es decir, volver a repetir las votaciones de Francia y Holanda, a ver si ésta vez es que sí) cada vez que dos países lo rechazan, el proceso de ratificación se puede eternizar; y para cuando acabemos con la última votación, el texto habría sufrido tantas modificaciones que tendríamos que empezar otra vez, porque de lo que votamos los españoles, que fuimos los primeros, igual no queda ya ni el prólogo.

Y, ya puestos, si cada país ve en el rechazo del tratado una vía para que se modifique y se incluyan sus aspiraciones, ¿creen que va a haber algún primo que le va a dar el visto bueno a la primera? ¡Anda ya!

¿Se imaginan lo que hubiera pasado si la Constitución Española se hubiera votado en fechas distintas en cada región? Imagien la situación (Advertencia: cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia): En Madrid votan los primeros, y sale que SÍ; luego vienen Galicia, Andalucía y Extremadura (perceptoras netas, por usar los mismos términos que Zapatero) y lo aprueban vía parlamentaria. Y hete aquí que les toca el turno a Catalunya y País Vasco… Redoble… Taráááá… Y resulta que sale que no, y hay que renegociar el texto y volver a someterlo a votación hasta que salga que sí en ésas dos regiones, y luego seguimos. Pero sólo votarán el nuevo texto las regiones que falten; en el resto, como ya lo han aprobado, dos piedras… ¿Se imaginan la que se hubiera podido liar? Mis nietos igual nacían todavía en plena transición.

Pero no se confundan: que crea que todos los países miembros tienen derecho a pronunciarse (faltaría más) no significa que opine que el proceso ha estado bien montado: para empezar, el que los distintos países se hayan organizado en fechas distintas puede influir (y, de hecho, influirá) en la decisión final que tomen los demás, especialmente si no es por vía parlamentaria (que se lo digan a Tony Blair).

Pero es que, además, los distintos procesos empleados para la rafiticación del texto en los distintos países hacen que no sea igual un SÍ en España que un SÍ en Alemania o en Lituania. Los resultados del referéndum holandés y francés demuestran que, en éste tema, la forma es importante: si ambos países hubieran optado por la vía parlamentaria, la euroconstitución se habría aprobado en los dos; y si en Alemania se hubiera optado por el referéndum, el texto habría sido sin duda rechazado. Por tanto, la forma condiciona el resultado, porque los representantes elegidos no tomarían la misma decisión que sus propios electores.

Es evidente que la clase política va por un lado, y la sociedad por otro cuando se trata de Europa. Se lo deberían haber olido, viendo las cifras de abstención en cada convocatoria de elecciones al Parlamento Europeo.

Mi propuesta va en el sentido de construir una auténtica unidad política supranacional: creo que lo mejor hubiera sido convocar un referéndum vinculante el mismo día en los 25 países. Mismo día, mismo método, mismas reglas del juego. E información, y sobre todo, debate honrado. Éso sí evidenciaría auténtica voluntad de hacer de Europa una auténtica unidad política, algo más que un simple mercado común y un foro de discusión ajeno a la ciudadanía.

El problema es cómo entienden Europa actualmente sus dirigentes políticos, o al menos dómo lo transmiten a los ciudadanos. En el Parlamento Español se dirimen los aspectos que afectarán a los españoles; pero el Parlamento Europeo, desde la óptica nacional, no es el lugar donde se reúnen políticos europeos a dirimir cuestiones de política europea: es un foro al que acuden dirigentes políticos de distintos países a debatir los asuntos propios de cada país y a defender los intereses de los ciudadanos de sus respectivos países de origen. ¿Es éso una verdadera unidad política? ¡Pero si hasta el Senado español está mejor organizado en ése sentido!

Una cosa es que Europa disponga de una cámara de representación territorial, que sería algo justo y necesario, donde debatir temas por ejemplo como la regeneración del caladero de anchoas del cantábrico, y en el que intervendrían España y Francia; y otra muy distinta que las cuestiones de política europea común (si es que tal cosa existe realmente) se resuelvan en ésa cámara de representación territorial, que creo yo no es el foro más adecuado para ello.

Evidentemente, los 25 países que integran la UE tienen distintos puntos de vista y necesidades diferentes. Pero considerar cada país como una masa de electores homogénea es un error. ¿Qué son más parecidos ideológicamente: un socialista español y un popular español, o un socialista español y un socialista francés?

Mientras al Parlamento Europeo se vaya como el que va a Bruselas: a obtener beneficios para su propio país (en nuestro caso, ayudas y subvenciones) no podremos construir una verdadera Unión Europea a nivel político. ¿Os imagináis un Congreso de los Diputados con 34 partidos nacionalistas -uno de derechas y otro de izquierdas por cada autonomía-? Así sería imposible constrir una España unida políticamente. Pues lo mismo ocurre con ésa entelequia llamada Unión Política Europea. Si Almunia y Mayor Oreja formaran una lista conjunta de cara a las próximas europeas, no notaríamos la diferencia a efectos prácticos.

Mientras no haya al menos dos partidos que se presenten con las mismas siglas y el mismo programa en toda Europa (y podamos elegir presidente y Gobierno, que ésa es otra) en lugar de que de cada país se presente una delegación de representantes nacionales, no podremos hablar de una Europa unida políticamente.

Si admitimos que los nacionalismos son intrínsecamente perjudiciales para el bien común de España, ¿qué los hace diferentes a nivel europeo? El nacionalismo no se mide en metros cuadrados de territorio defendido: tan nacionalista es un parlamentario del PNV en Madrid como uno del PSOE en Bruselas. Intentar construir una Unión Europea política con retales de nacionalismos nos lleva a batacazos como al que estamos asistiendo éstos días, con el rechazo de la Constitución Europea por dos de sus socios fundadores. Decididamente, sí, es necesario repensar Europa: al margen de si queremos una Europa más social o más liberal, creo que primero deberíamos pensar en cómo queremos unirnos políticamente.

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