Civismo y autoescuelas
Sociedad Mayo 28th, 2005
En el 2006 entrará en vigor el nuevo Código de Circulación, y con tal motivo las noticias al respecto se van dosificando. Hace un par de días escuché por la radio que el nuevo código también va a afectar a los ciclomtores: por un lado, la edad mínima para conducirlos se aumenta a los 16; y obligará a que, para obtener la licencia, haya que pasar un examen.
La obligatorieda de pasar un examen para obtener la licencia de circulación, me parece bien, una medida encaminada a terminar con el merdé que existe hoy en día en cuanto a la obtención de licencias de ciclomotor, pudiendo conseguir el permiso únicamente con acudir 8 días a clase y sin pasar examen alguno, ni teórico ni práctico.
En cuanto a la medida de aumentar la edad legal para conducir ciclomotores me parece fantástica, pero no suficiente: en mi opinión, haría falta, además del correspondiente certificado médico, un test psicotécnico que analice, por ejemplo, el nivel de agresividad, paciencia y prepotencia: considero que no se debería permitir el acceso a una maquinaria potencialmente peligrosa (coches, motos, ciclomotores) a personas que tienen muchas posibilidades de desarrollar una conducta agresiva y temeraria al volante, al menos hasta que no aprendan a controlarse y circular con civismo.
Si no se le concede un permiso de armas a cualquiera (al menos, en teoría), creo que tampoco habría que permitir ponerse al volante a cualquiera. Y es que hay gente que va por la carretera como si fuera exclusivamente suya, y los demás conductores fuéramos un estorbo, y no son exclusivamente niños de 14 o 15 años, si bien son ellos los más temerarios. Ésa actitud al volante y ésa forma de conducir nos pone en peligro a todos.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que a los 16 años ya se puede conducir una moto de 125cc.
Sandra Berlanga, en su blog, opina que las autoescuelas tienen una gran responsabilidad por no formar a conductores suficientemente preparados, que se han montado en el dólar a pesar de que su mala praxis deja cada año en la carretera cientos de muertos en accidentes de tráfico, aparte del abuso que suponen los altos precios. Yo no estoy de acuerdo en que la culpa de no formar a buenos conductores la tengan las autoescuelas.
Considero que las autoescuelas no son más que un negocio más. Y su objetivo no es formar conductores preparados, sino ayudar a sus alumnos a aprobar el examen de conducir, que es muy diferente. Si para aprobar el examen no es necesario acreditar la pericia suficiente al volante, la responsabilidad es de la DGT y su metodología para examinar. La responsabilidad de otorgar carnets de conducit r agente que no está tan preparada como sería deseable es, directamente, de los examinadores, y en última instancia de la DGT.
Y es que no hay más que ver cómo están planteados los exámenes teóricos, por ejemplo: parecen concebidos para confundir en lugar de para evaluar. Y el práctico, más de lo mismo: si los examinadores no tienen el tiempo suficiente para evaluar las habilidades de los examinados, ¿cómo pueden darles el carnet de conducir? Es una imprudencia. Y así nos va.
Por otro lado, se insiste machaconamente en la necesidad de enseñar a los niños educación vial en los colegios e institutos, con el fin de prepararles para que sean unos conductores y peatones cívicos y evitar accidentes en el futuro. Son ganas de pasar a los colegios y los profesores toda la responsabilidad de la que los padres dimiten. De padres incívicos, hijos incívicos.
Recientemente el RACC publicaba un informe que delataba que los niños diferencian perfectamente los comportamientos adecuados en la vía pública de aquéllos que representan un peligro para la seguridad. Los niños se chivaban de que sus padres corren exceden con frecuencia los límites de velocidad, hablan por el móvil mientras conducen, no respetan las señales de circulación, ¡e incluso incitan a los pequeños a saltarse las reglas! Un dato que me llamó la atención es que los padres suelen cruzar a menudo los semáforos en rojo, con sus hijos de la mano, al grito de “¡Corre, corre!“.
Los niños saben perfectamente lo que está bien y lo que está mal en la carretera. Lo que significa que la educación vial que se imparte actualmente en los colegios, funciona. Lo que habría que montar son unos cursos para padres irresponsables, para enseñarles a educar a sus hijos en vez de echarles la culpa a los profesores. Son los padres los que necesitan clases de educación vial y cívica; y lo que los niños necesitan son ejemplos cotidianos positivos.
Si los propios padres inculcan a sus hijos que no pasa nada por saltarse las normal al volante, luego no pueden echarse las manos a la cabeza cuando los chavales hacen el loco con el ciclomotor, o porque las autoescuelas no les enseñen a conducir correctamente: en clase te enseñan a manejar el coche, a interpretar las señales y a conocer las reglas. Para obligarte a respetarlas, ya está la DGT con sus multas. Si te pillan. O con sus anuncios sobrecogedores, que pagamos todos.
Hace falta un replanteamiento integral de la situación. Y asumir responsabilidades, en lugar de echarles la culpa a los demás: “No podemos conducir por tí”. Pero sí podemos hacer las cosas mejor, y no lo decimos.
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2 comentarios en “Civismo y autoescuelas”
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Octubre 17th, 2007 a las 2:20 pm
[…] Estoy firmemente convencida de que hay todo un colectivo de gilipollas al volante a los que, si les hubieran hecho un psicotécnico mínimamente riguroso, no los dejaban sacarse el carnet de co…, porque son un auténtico peligro en […]
Abril 6th, 2008 a las 8:29 pm
Tienes mucha razón, si a l@s alumn@s se les exigiese unos requisitos minimos de conocimientos y una serie de horas lectivas el carnet de conducir no seria un mero tramite.
Un abrazo