¿Regular la prostitución?

Economía, Feminismo, Sociedad Mayo 27th, 2005

ia ApoKardias me entero de que el Gobierno está estudiando, junto a los sindicatos mayoritarios, la regulación de la prostitución como negocio. Es una reivindicación antigua: cuando la mayor parte de las prostitutas todavía eran españolas, ya reclamaban que “el oficio más antiguo del mundo” fuese reconocido como tal, como trabajo remunerado, y las prostitutas pudieran afiliarse a la seguridad social, por ejemplo, y obtener todos los beneficios que ésto comporta.

Hay que aclarar, par que nadie se lleve a engaño, que la prostitución en éste país no sólo está tolerada, sino que es legal: lo que es ilegal es el proxenetismo, el lucrarse alquilando el cuerpo de otra/o.

Opiniones sobre la prostitución, las hay para todos los gustos: desde los que abogan por la prohibición total sin paliativos ni paños calientes, hasta los que proponen la regulación del mercado de la prostitución como cualquier otra actividad económica con derechos reconocidos, pasando por los que creen que habría que penalizar al consumidor de sexo de pago. A nivel ético, me encuentro más cerca de éste último grupo que de cualquiera de los anteriores: si no hubiera consumidores, no habría mercado, y no habría negocio. Y si no hay negocio, no hay proxenetas, ni tampoco mafias.

En el marco de las Jornadas estatales de Ciudadanía para trabajadoras del sexo, Comisiones Obreras ha anunciado la creación una sección sindical destinada a lograr el reconocimiento laboral de las prostitutas con todos los derechos que le son inherentes como trabajadoras en regla. El Gobierno está estudiando la medida con vistas a lograr la regularización laboral del sector.

Creo que en el tema de la prostitución hay que entrar a fondo, pero no así: la regulación del mercado es una medida dirigida a las “profesionales libres”, es decir, a aquéllas que ejercen la prostitución porque así lo han decidido voluntariamente, y éstas son una minoría que, además, está en mejores condiciones comparativamente hablando que sus compañeras de profesión pero que la ejercen a la fuerza.

Es una cuestión de prioridades: las que están peor deben constituir la prioridad, y además se da el caso de que son mayoría. Creo que primero deberían acabar con las mafias que engañan y en ocasiones incluso secuestran a mujeres y las traen a España para prostituirlas y mantenerlas en condiciones de esclavitud. Sólo el 2% de las prostitutas que ejercen en nuestro país son españolas. Sólo éso ya es un dato como para reflexionar y establecer prioridades, más allá de golpes de efecto mediáticos.

Desde mi punto de vista, la cosa está de la siguiente manera:

a) Están las prostitutas de lujo o scorts. Este segmento en principio podría verse beneficiado por la medida, pues durante los años que ejerzan estaría cotizando en la seguridad social y, en el momento de abandonar ése mundo, siempre se pueden acoger al paro mientras buscan otro trabajo.

Puntos en contra: Principalmente, que son una minoría dentro del mundo de la prostitución, y encima son de las que mejor viven. Creo que hay otras prioridades dentro de éste mismo colectivo, como es proteger a las más indefensas. Y, por otro lado, si el “empresario” debe pagar seguridad social a cuenta de la empresa, ésa partida no va a salir, obviamente, de sus beneficios, sino del sueldo de las chicas. ¿Aceptarían cobrar menos a cambio de estar afiliadas a la seguridad social? Sinceramente: lo dudo. Pero habría que preguntarles a ellas.

b) Locales de alterne. Los hay de dos tipos: unos en los que las chicas viven encerradas, secuestradas y en condiciones de semi-esclavitud; y otros en los que las chicas llegan, trabajan sus horas pactadas, y se van a casa, en los que a nadie se obliga a hacer “privados” pero enseguida se les inculca que las que lo hacen ganan mucho dinero. Busquen en cualquier periódico la sección de anuncios de empleo: “Se necesitan camareras / gogos. 1.200 € mensuales. Pago semanal. No necesaria experiencia“.No son camareras ni gogós lo que están buscando, ya se lo habrán imaginado.
¿Hace falta que les explique y razone detalladamente cual de los dos tipos de locales me parece que necesita con urgencia la intervención estatal, preferentemente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado? Creo que yo: seguro que lo han entendido.

Puntos a favor y en contra: idéntidos que en el punto anterior: posibilidad de cotizar en la seguridad social mientras se ejerce, derecho a bajas por enfermedad o accidente, seguridad social, paro, etc. Pero, en contrapartida, cobrarán menos. Y sólo se podrán acoger a la medida las que ejercen la prostitución por voluntad propia, es decir, las que trabajan en locales del segundo tipo comentado.

c) Las que hacen la calle son las que viven en las condiciones más extremas, y son el colectivo que más atención necesita. Sus problemas no se derivan de ejercer un trabajo sin contrato, o que si lo dejan no puedan cobrar el paro (cosa que les dificulta todavía más abandonar ése submundo). Aquí el problema viene de antes de entrar en el mundo de la prostitución, las causas que les han llevado a acabar así. Lo que éste colectivo necesita es ayuda para salir y medidas para evitar que entren nuevas chicas, y no hacerles más llevadera su estancia en el infierno porque puedan cotizar durante ése tiempo.

¿Creen que se van a poder dar de alta como trabajadoras autónomas y pagar impuestos? Éso sería tanto como tener de proxeneta al Estado.

¿Creen que los chulos van a pagar impuestos por el trabajo de “sus chicas“? No me sean ingenuos.

En definitiva: que las medidas anunciadas me parecen una cortina de humo que nada soluciona. El problema hay que atajarlo en el fondo, y no cogiéndosela con papel de fumar. Hace falta valentía, y no polémicas estériles para demostrar qué progres que somos.

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