Coherencia y homogeneidad interna

General Mayo 22nd, 2005

¿Deben Rosa Díez y compañía abandonar el PSE? A raíz de la carta abierta que Rosa Díez, Fernando Sabater, Nicolás Gutiérrez, Mikel Irionso, Estíbaliz Garmendia y Maite Pagazaurtundua le han dirigido a Patxi López a través de los medios de comunicación, han habido toda clase de declaraciones al respecto: la propia dirección, que les ha recordado que tienen la puerta abierta para marcharse cuando quieran si no están a gusto), y otros en contra, clamando por la coherencia que ha perdido Patxi López, el sectarismo que demuestran quienes piden que se marchen del partido, o simplemente en nombre de la repito, creo que distorsionan), no tenían más que habérselo dicho en una de las muchas reuniones del partido, internas, en las que seguro han tenido ocasión de hacerlo. ¿Por qué no lo han hecho? ¿Porque no han podido? ¿Porque no han querido? ¿Lo han intentado pero la dirección del PSE no les ha tenido en cuenta? De la respuesta a éstas pregntas depende, en gran parte, la valoración de la actuación de éste grupo de socialistas disidentes. Y yo, hoy por hoy, desconozco las respuestas.

Así que mantengo mis posiciones iniciales, mientras no tenga nuevos datos que me hagan cambiar de idea: las críticas expresadas tanto en la famosa carta como en declaraciones posteriores le hacen el juego al enemigo, tanto político como terrorista; era previsible la polvareda que iban a levantar y colocan al PSE en particular, y al PSOE en general, en una situación delicada, al trasladar a la opinión pública que ni siquiera sus propios militantes están de acuerdo con la línea trazada por el partido.

Este tipo de actuaciones es lo que se conoce como “fuego amigo”, mucho más peligroso si cabe que el enemigo, porque al menos de éste te imaginas por donde van a ir los tiros. Alquien ejemplificó muy bien ésa situación en la frase “cuerpo a tierra, que vienen los nuestros“. Ni el PSE, ni ningún partido político, puede permitirse el lujo de tener entre dirigentes topos que le hagan la cama para que se acueste el oponente. Y la que han montado entre la respuesta de Patxi López invitándoles a coger la puerta y entrar en el PP si tantas son sus coincidencias ideológicas con los populares. Y es que una cosa es que le cuestionen a uno de puertas adentro y otra que sus propios compañeros le ponga a uno a parir ante tota España. Si ya lo decía mi madre: “Líbrame de las aguas calmas, que de las turbias ya me libro yo.”

Ahora bien: si desde el punto de vista de una dirección política y estratégica puedo entender la respuesta de Patxi López, desde el punto de vista de la coherencia ideológica y de la pluralidad interna, ya no puedo entenderlo tanto. Las formas y los medios empleados por el sector crítico no me gustan nada, pero éso no significa que deban callarse. El debate es sano, y la pluralidad de ideas enriquecedora, tanto más para un partido político. No todo el mundo en el PSE está de acuerdo con la línea seguida por la dirección, y que se sepa no puede ser malo. Por otro lado, el PSOE en general tampoco se ha caracterizado precisamente por ser un partido homogéneo, monolítico, sino más bien todo lo contrario: sonados son los rifi-rafes entre Maragall e Ibarra, por poner un ejemplo (porque además ninguno de los dos se muerde la lengua que digamos), y Paco Vázquez, alcalde de la Coruña, es al PSOE lo que Gallardón al PP.

Las salidas de madre de madre de un grupo de socialistas vascos respecto de las tesis de la dirección son cualquier cosa menos sorprendentes. Llama la atención la dureza de los argumentos empleados y porque el tema del debate en éste caso no son unos cuartos de más o de menos, o el trasvase de un río, sino la vida de militantes y ciudadanos, asesinados o en el punto de mira de los asesinos. Llama la atención por la aspereza de las acusaciones cruzadas, pero no sorprende.

El PSOE no es como el PP, ni puede serlo, en el sentido de tener un discurso único y homogéneo, igualmente válido en cualquier lugar del territorio español, pero éso no quita para que entre ellos se guarden las formas como caballeros en lugar de zurrarse de lo lindo desde las páginas de los periódicos. A fin de cuentas, no sólo son militantes del mismo partido, sino también vecinos de la misma comunidad autónoma. Reunirse de vez en cuando, charlar amigablemente y llegar a algún tipo de acuerdo no creo que les costara mucho. A no ser que lo que quieran sea simplemente llamar la atención. Si entre ellos no se ponen de acuerdo, ¿cómo van a llegar a ningún acuerdo con los demás partidos, pilar sobre el que se asienta su actividad política? ¿cómo esperan que la ciudadanía confíe en ellos?

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