La dificil salida del pacto con ETA
Política (general), Terrorismo Mayo 14th, 2005
El PSOE pide “permiso y apoyo al Congreso de los Diputados para negociar“ y, en su caso, pactar con ETA, si ETA deja primero las armas y siempre que requiera pagar un precio político. ¿Cómo se come éso?
Para empezar: ¿se pretende que ETA primero deje las armas, y después negociar, y en su caso, incluso pactar con ellos? ¿Me permiten decir que éso es una soberana soplapollez? Imagínense la situación de otra manera: imaginen que quieren cambiar de trabajo; imaginen que van a una entrevista laboral y su entrevistador les propone: “mire, usted abandona su actual puesto de trabajo, y despés viene a ver qué puedo ofrecerle“. ¿Lo harían? Pues lo que el Gobierno y los que le apoyan pretenden que haga ETA.
¿Qué puede ocurrir? Que ETA diga “vale, dejamos las armas“, pero las dejen en casa, bien a mano. Que un par de intorlocutores de ETA se la jueguen y se presenten a cara descubierta en la negociación, aunque sólo sea para tantear. Que vean qué es lo que el Gobierno ofrece, y valoren: que les interesa, pues quizá (sólo quizá) decidan dejar las armas; que lo que el Gobierno les ofrece no les interesa, pues sinceramente, no creo que a los dirigentes de ETA les importe demasiado empeñar su palabra de caballeros, y volvemos a estar otra vez donde estábamos.
Si bien, una cosa es el tiempo real sobre cómo se desarrollen los hechos, y otra es el orden cronológico en el que nos enteremos de las etapas del proceso de negociación por los medios de comunicación. Me explicaré:
No me resultaría extraño (es más, me parecería lógico) que primero se llegara a un acuerdo con ETA y después ETA anunciara una tregua o el abandono de las armas (déjenme soñar); pero nos enteraremos de lo sucedido justo al revés: primero nos enteraremos de la tregua o abandono de las armas, después nos dirán que ahora sí van a negociar (aunque lo llevaran haciendo desde meses antes), y finalmente anunciarán que han llegado a un acuerdo, aunque en realidad ése acuerdo se hubiera alcanzado en realidad antes del mismo anuncio de la tregua.
Manejar suficientemente bien a los medios de comunicación, y la responsabilidad nacional de éstos, es imprescindible para que esta maniobra cuele. Pero si funciona, y consigue los resultados que se proponen, la doy por bien empleada, entre otras cosas porque los medios de comunicación tampoco me merecen mucha confianza, así que mucha credibilidad más tampoco pueden perder.
Y sobre lo de que la paz no debe tener precio político… Exactamente, ¿qué significa éso? ETA no va a dejar las armas sin obtener nada a cambio, a menos que todos los etarras estén en la cárcel y no quede ningún simpatizante en las calles. No digo que no se pueda llegar a alcanzar este objetivo, pero si Aznar (que era su más firme defensor) no pudo lograrlo en 8 años, dudo mucho que Zapatero pueda conseguirlo en 4.
Entonces, asumimos que para lograr la paz más pronto que tarde es necesario alcanzar un acuerdo con ETA, que prevea la anulación de las prebendas obtendas por los proetarras a cambio de deponer las armas sin en algún momento rompen el acuerdo. Entenderán que no me fíe ni un pelo de la palabra de quien es capaz de matar para lograr sus objetivos.
¿Qué puede ofrecer el Gobierno a ETA que no sea considerado un “precio político“? Bonita pregunta. ETA empezó todo ésto, no por un referéndum de autodeterminación (para éso ya está Batasuna), sino directamente por la independencia. Y ambas cosas, independencia y referéndum, son irrenunciables para el Gobierno de la Nación. Pues apañados vamos. Así no nos vamos a poner de acuerdo.
Mirémoslo desde otro punto de vista: ¿Qué puede ofrecer el Gobierno que a ETA le interese? El acercamiento de los presos podría ser un punto a tener en cuenta. Pero observen cómo varía ésto si movemos el teleobjetivo: para ETA, que toda su historia se reduzca a consegir el acercamiento de los presos, es un fracaso total. Si no hubieran empezado a matar, hubieran ganado mucho más. Y no veo yo que tantas personas hayan sacrificado su libertad en nombre de un ideal político para acabar en la cárcel, pero más cerca del lugar de residencia de su familia. Mirándolo desde el punto de vista de un etarra, obtener únicamente el acercamiento de los presos sería un fracaso total, inaceptable para su base social. Y la excarcelación de terroristas con delitos de sangre es inaceptable, tanto para las propias víctimas y sus familiares, como para el resto de la sociedad. No se lo íbamos a perdonar. Vaya, pues parece que no nos vamos a poner de acuerdo…
Admito que no se me ocurre qué puede ofrecer el Gobierno que resulte atractivo para ETA (o lo suficientemente aceptable como para plantearse abandonar la violencia), y también le resulte aceptable al resto de la sociedad española, o lo suficientemente aceptable al menos como para no echarnos a la calle a manifestarnos con contundencia contra los términos del acuerdo.
Pues no creo yo que vaya a ser tan fácil esto de la salida negociada… Zapatero va a necesitar mucha “mano izquierda” para negociar con ETA, y mucha pedagogía para explicarlo después a la opinión pública, pasando por encima de los gritos histéricos del PP, que seguro se van a producir.
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1 comentario en “La dificil salida del pacto con ETA”
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Agosto 23rd, 2007 a las 2:41 pm
[…] con éstos petardazos es dinamitar el proceso de paz que se está poniendo en marcha. Vamos, que de primero dejar las armas y después negociar, nada de nada. Entre los partidos políticos también parece reinar el consenso (con la excepción del PSOE ésta […]