Inconmensurable estupidez femenina…
Feminismo, Sociedad Mayo 14th, 2005
Atención: Éste post puede herir la sensibilidad de las más acérrimas feministas y algunas féminas suceptibles.
Las feministas me van a echar a los leones por lo que voy a decir, lo sé, pero me da igual, porque no les tengo miedo.
Ellas opinan que las mujeres somos unos seres desgraciados, tratadas injustamente por por lahistoria, recluidas y sin derechos. Yo opino qu ellas tienen una gran responsabilidad en la situación actual de las mujeres. Supongo que cuando hablaban de la emancipación de la mujer, su independencia financiera y su incorporación al mercado laboral, no se referían a que trabajáramos el doble por el mismo precio.
Pero no es de éso de lo que quiero hablar ahora, ya lo hice en su momento. Hoy es otro enfoque totalmente diferente el que quiero expresar en éste post. No creo que las mujeres seamos seres desvalidos, no lo que creo es que somos simplemente estúpidas. Por ejemplo: ¿porqué queremos tener el cuerpazo de las top-models? ¿Porque los
hombres nos obligan a ellos? ¿Y en qué momento de la historia perdimos el criterio propio (suponiendo que alguna vez lo tuviéramos)? ¿O quizá es porque es el canon estético imperante, y es necesario tener un cuerpo de infarto para triunfar? Hombre, si tu vocación es ser go-gó de discoteca, quizá sí, pero en cualquier otro caso, no es más que una excusa más para amargarnos la existencia con más imposiciones, como si no tuviéramos ya suficientes.
¿Habéis visto alguna vez que las cifras del paro vayan unidas al porcentaje de mujeres que se han puesto a dieta, o a la media de grasa corporal española? No, ¿verdad? (para suerte de Caldera). Lo cual demuestra que no es necesario tener unas medidas 90-60-90 para triunfar. Cuando una se siente bien consigo misma, ya está preparada para arrasar en aquéllo que se proponga.
Y, en contra de lo que algunas creen (y no hablo precisamente de niñas anoréxicas, sino muy especialmente de treinteañeras y cuarentonas con complejo de Peter Pan), matarse de hambre NO ES SANO. Una cosa es cebarse como una baca burra, y otra muy distinta comer lo que a una le pida el cuerpo sin andar calentándose la cabeza en calcular calorías. ¡Abajo la dictadura de las calorías!
Estamos éstos meses en plena “Operación Bikini”. Se acerca el veranito, hace buen tiempo, ¿y creen que nos contentamos con ponernos ropa fresquita y disfrutar del sol? Pues no: es la época deempezar dietas interminables, pasar hambre, matarnos en los gimnasios y probar cualquier anticelulítico o comegrasas milagroso que nos pongan por delante.
¿Es culpa de la sociedad, de los hombres, de la publicidad? No busquéis excusas: la culpa es toda nuestra. Por crédulas. En el fondo nos merecemos la tiranía de los kilos de más o la dictadura de las calorías, porque nos la hemos buscado. Nos han dicho que si nos mantenemos delgadas y con un tipazo nos querrán más, y en lugar de mantar a pintar monas a ése imbécil superficial, lo que hacemos es prestarle atención y hacerle caso. ¿No habíamos quedado en que “la belleza está en el interior”? En el interior del bikini, será, porque algunos superficiales sostienen que éso sólo lo dicen las feas. Pues allá ellos si todavía juegan con muñecas.
Por mucho tonalín y mucha Corporación Dermoestética, no hay Dios que eche el tiempo atrás. El cuerpo humano es una máquina perfecta, construida con materiales defectuoso y, por lo tanto, acabará corrompiéndose por muchos antiarrugas y anticelulíticos que usemos. No podemos mantenernos jóvenes eternamente, y pretenderlo es una pérdida de tiempo. Haríamos mejor en disfrutar de la vida en lugar de preguntarnos qué aspectos tenemos cuando nos pasan cosas buenas. Pretender estar dvina todo el tiempo, y agobiarse cuando no lo estás sólo sirve para pasar los buenos momentos sin disfrutarlos a tope, preocupándonos de otras cosas.
Un ejemplo: ¿qué preferirías, mujer? ¿Que tu pareja te lleve el desayuno a la cama, aunque te vea despeinada y legañosa? ¿O ponerte el despertador y levantarte de la cama antes de que él se despierte para que te vea siempre divina de la muerte? Yo me quedo con el desayuno en la cama, indudablemente.
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